Blanco vs. Negro

Julio 2017
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piezas

Principios de las Aperturas

 

En una partida de ajedrez se distinguen 3 fases: APERTURA, MEDIO JUEGO y FINAL.

La primera fase, la Apertura, de la que tratamos en este tema, es la parte de la partida en la que ambos jugadores preparan el despliegue de sus fuerzas, desarrollan sus piezas y forman su cadena de peones.

La posición básica de las piezas la conoce cualquier principiante:

 

 A pesar de ello, Réti opinaba que es la posición más difícil del ajedrez. Sólo el hecho de que gran parte de la literatura ajedrecística se ocupe de las diversas posibilidades que resultan de esta posición, le da la razón.

Al contemplar la posición inicial, se ve claramente que de las piezas sólo se pueden mover los caballos, mientras que a todas las demás, la propia fila de peones les impide tener libertad de movimientos. La necesidad de facilitarles la participación en la lucha, resulta el fin principal del juego de apertura.

A) El Desarrollo de las Piezas

Por el desarrollo de las piezas se entiende la colocación de las mismas en casillas donde puedan ejercer mejor su función de ataque y defensa. Unicamente de las reglas sobre los movimientos de las piezas de ajedrez se desprende que las casillas más propicias para el desarrollo de las piezas, sobretodo de los caballos, son las del 'centro del tablero'. Por eso, sólo muy raramente encuentra uno en los sistemas de apetura teóricos jugadas como Ca3, Ch3 y similares.

En cambio, he aquí casillas habituales para el desarrollo de los caballos: c3, f3, d2 y e2. El mismo principio se aplica también a las demás piezas. Descuidar el desarrollo a tiempo de las piezas, incluyendo la realización del enroque, es uno de los errores más frecuentes de los principiantes.

Muchos libros de ajedrez citan por eso una serie de casos ejemplares, tales como la siguiente partida histórica, llamada 'Cadete de Marina', según una opereta de Genée, en donde tiene lugar:

1. e4, e5; 2. Cf3, d6;

Esto aún no constituye un error, si bien se prefiere defender un peón mediante el desarrollo de una pieza, o sea, Cc6.

3. Ac4, h6;

Esta jugada de peón es una pérdida de tiempo típica de un principiante.

4. Cc3, Ag4;

El negro hace caso omiso de una pequeña maniobra táctica, pero de todos los modos, el blanco llevaría ventaja de dos tiempos de desarrollo como se puede comprobar.

5. Cxe5, Axd1; 6. Axf7+, Re7; 7. Cd5 ++

En la práctica, las consecuencias no son siempre trágicas, pero una mala posición y la pérdida de la partida son el castigo habitual de un desarrollo deficiente. Cualquier pérdida de tiempo no justificada (como la tércera jugada negra de partida) concede al adversario una ventaja de desarrollo.

Los siguientes ejemplos ilustran varias maneras de perder tiempo:

1. e4, d5; (la jugada de iniciación de la Apertura Escandinava) 2. exd5, Dxd5; 3. Cc3

El negro ha de retirar su dama atacada, por lo que el blanco ha obtenido la jugada de desarrollo Cc3 casi regalada. Decimos que 'el blanco ha ganado un tiempo', en cambio, el negro 'lo ha perdido' a consecuencia de la retirada de su dama. Aquí, esta pérdida de tiempo fue una consecuencia del desarrollo prematuro de la dama. Una posición expuesta de la dama suele brindar a las piezas contrarias una oportunidad de ganar "tiempos".

Otro ejemplo nos lo brinda el Gambito Escocés de la Apertura Italiana:

1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. d4, exd4; 4. Ac4, Ac5; 5. Cg5?, Ch6!

Véase la diferencia entre la última jugada del blanco y la del negro. El blanco hace una jugada de ataque, moviendo nuevamente una pieza ya desarrollada, es decir, el caballo de f3; el negro se defiende moviendo una nueva pieza, el caballo de g8, y logrando inmediatamente una ventaja en el desarrollo, es decir, 3 piezas contra sólo 2 del blanco.

El intento del blanco de resolver la situación anterior a la fuerza, mediante ataque, fracasa:

6. Cxf7, Cxf7; 7. Axf7+, Rxf7; 8. Dh5+, g6; 9. Dxc5, d6!; (ganancia de tiempo por el ataque contra la dama expuesta) 10. Db5, Te8

Y el negro queda magníficamente.

La situación sería muy diferente si el negro, después de 5. Cg5?, cometiera el mismo error y utilizara 5. ..., Ce5?, una pieza ya movida para la defensa, menospreciando el desarrollo.

Según se desprende del diagrama, el blanco no lleva retraso en su desarrollo y la posición de ataque de sus piezas le permite ahora la realización de una combinación similar a la anterior, pero con un efecto distinto:

6. Cxf7!, Cxf7; 7. Axf7+, Rxf7; 8. Dh5+, g6; 9. Dxc5, Df6; (no hay otra forma de defender el peón) 10. Ag5 , y el blanco lleva ventaja.

 Otra forma de pérdidas de tiempo son las maniobras de cambio equivocadas. En general cambiar una pieza, cuyo movimiento ya ha necesitado uno o varios tiempos de desarrollo, contra una pieza que bien no ha sido movida aún o bien ha necesitado menos tiempo. He aquí un ejemplo:

1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. d4,exd4; 4. Cxd4, (ver la Apertura Escocesa) 4. ..., Ac5; 5. Cc6? (correcto y lógico resulta la jugada 5. Ae3) 5. ..., Df6!; 6. De2, Dxc6 y el negro tiene ventaja de desarrollo.

B) La Función de los Peones en la Apertura

De los ejemplos mencionados se desprende que la misión de las piezas en la apertura está definida de forma bastante clara, o sea, por la necesidad de su rápido desarrollo. Pero ¿cómo hay que proceder con los peones? Ya el ejemplo del 'Cadete de la Marina' mostró claramente que jugadas innecesarias, con peones, retrasan el desarrollo del resto de las piezas, significando a menudo una pérdida auxiliar para el desarrollo de las figuras.

Pero eso no debe interpretarse como si los peones tuvieran que abrir las líneas a las figuras no desarrolladas, habiendo cumplido su misión de esta manera. Demostraremos, por un ejemplo, cómo sería el principio de una partida, si uno de los jugadores se dejara guiar por esta opinión tan limitada sobre la función de los peones.

1. e4, g6; 2. d4, Ag7; 3. Cc3, b6; 4. Ad3, Ab7; 5. 0-0

 El diagrama muestra claramente la diferencia entre la posición blanca y negra. El desarrollo sucesivo del negro queda de repente dificultado, ya que después del movimiento de los caballos a Cf6 y Cc6 hay que contar que estén amenazados por el avance de los peones centrales blancos a e5 y d5.

¿Qué errores entonces cometió el negro? Bien, es cierto que el bando negro estuvo a la altura del blanco en la lucha por el tiempo en el desarrollo, pero perdió la lucha por el espacio, ya que le dejó al blanco el campo libre en el centro del tablero, sin compensación a cambio.

C) La Lucha por el Centro

Del significa de las casillas centrales para el desarrollo de las figuras, resulta la necesidad de luchar por el dominio del centro. El elemento más importante en esta lucha son los peones.

Intentaremos demostrar con otro ejemplo, qué consecuencias tiene la lucha victoriosa en el centro, sobretodo cuando está ocupado por peones:

1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ac4, Ac5; (ver la Apertura Italiana) 4. c3 (hasta ahora se trataba del desarrollo de las piezas, ahora se inicia la lucha por el centro. El blanco prepara el avance d4) 4. ..., Cf6; 5. d4, exd4; 6. cxd4, Ab6?; (un grave error estratégico, que le deja al blanco un centro dinámico de peones. Correcto era 6. ..., Ab4+; 7. Ad2, Axd2+; 8. Cbxd2, d5!, y el negro al cambiar los peones en e4 del blanco, equilibra el centro).

 

La fortaleza del centro de peones se hace patente aquí de un modo impresionante. Después de la posición del diagrama anterior, se sigue:

7. d5, Ce7; 8. e5, Cg4; 9. d6, cxd6; 10. exd6, Cc6; 11. Ag5, Cf6; 12. 0-0

 Y la posición del negro es desesperada. Sin embargo, sería equivocado suponer que por una colocación mecánica de los peones en e4 y d4 se consiga siempre un dominio ventajoso del centro. Esta posición de los peones en el centro puede, a veces, ser también débil. Por ejemplo:

1. d4, Cf6; 2. c4 (se realiza una presión contra el punto central d5) 2. ..., g6; 3. Cc3, d5; 4. cxd5, Cxd5; 5. e4, Cxc3; 6. bxc3, c5!; 7. Ac4 (si el blanco intentara 7. dxc5?, entonces el negro respondería con 7. ..., Da5) 7. ..., Ag7; 8. Ce7, 0-0.

En esta posición, el negro tiene buen contraataque por la presión sobre el peón de dama, por lo tanto, el juego está equilibrado. No siempre el centro de peones ha de tener la formación de d4 y e4.

Otro ejemplo lo tenemos en la siguiente partida: 1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, g6? (correcto aquí es la jugada 4. ..., Cf6, y sólo después de 5. Cc3, responder con g6) 5. c4!, Ag7; 6. Cc3.

Por su quinta jugada, el blanco se asegura definitivamente el dominio del punto d5 y evita cualquier contraataque del negro en el centro. En la posición dada tiene, pues, una importante ventaja de espacio.

Es posible ocupar el centro también de otro modo que por peones. Casillas centrales pueden ser ocupadas también por figuras. En tal caso, se habla de centro de piezas. He aquí un ejemplo sencillo, pero muy explícito, de ello:

1. d4, e6; 2. Cf3, c5; 3. Cc3, d5; 4. e4!, dxe4; 5. Cxe4, cxd4; 6. Dxd4, Dxd4; 7. Cxd4

Y el blanco tiene mejor juego en esta posición merced a la gran eficacia de sus caballos centralizados.

En la mayoría de las Aperturas de Ajedrez, el blanco, que tiene la ventaja de la salida, se esfuerza por dominar el centro y el negro intenta disputárselo ¿Qué clases de defensas existen contra la formación de un fuerte centro de peones? Lo mostraremos en un ejemplo de la lucha contra la formación de los peones d4 y e4.

Después de la primera jugada del blanco, 1. e4 , el negro puede defenderse contra la ocupación del centro, que se cierne, de las siguientes maneras:

1. Por las jugadas e5 y c5 que dificultan la realización del avance d4.

2. Por un contraataque por la jugada 1. ..., d5, lo cual, sin embargo, resulta desventajoso a causa de 2. exd5, Dxd5; 3. Cc3, con ventaja de un tiempo en el desarrollo.

3. Preparación de este contraataque por la jugada 1. ..., e5 o 1. ..., c5, con la intención de jugar, después de 2. d4, d5 y, después del cambio 3. exd5, replicar tomando este peón. O por la jugada preparatoria 1. ..., Cc6 con la intención de contestar, después de 2. d4, d5 y atacar, después de 3. exd5, Dxd5.

4. Por contraataque inmediato en el centro mediante 1. ..., Cf6. Esta posibilidad sorprenderá visiblemente al principiante pues que creerá probablemente que el blanco puede establecer, por la persecución del caballo con 2. e5, Cd5; 3. c4, además de 3. ..., Cb6; 4. d4, un centro aparentemente fuerte. 

Precisamente, esta posición es muy instructiva para el estudio de la lucha por el centro. Caso de que el peón blanco estuviera aún en e4, la posición blanca sería, sin duda, muy ventajosa. Pero así, el negro puede iniciar, aprovechándose del expuesto y adelantado peón rey, un contraataque contra el centro blanco.

El negro puede atacar con 4. ..., d6, y en el caso de 5. Cf3, Ag4, o después de 5. c5, seguir 5. ..., dxc5; 6. dxc5, con ataque contra el peón de dama. Este ejemplo es muy importante para la comprensión de muchos sistemas de aperturas modernos. Muestra un nuevo principio estratégico que en los tiempos del llamado Ajedrez Clásico era totalmente desconocido.

A menudo se puede tolerar la formación del centro del adversario, al crearse una posición que permite el ataque contra dicho centro.

Al jugar el blanco en la primera jugada 1. d4 , entonces el negro tiene las siguientes posibilidades de defensa contra la amenazadora ocupación central blanca tras la jugada 2. e4:

1. Impedir directamente este avance por la jugada d5 o f5. En relación con la defensa 1. ..., d5, queremos mencionar un principio importante que se aplica a casi todas las aperturas que no empiecen con la jugada 1. e4. El peón de alfil dama sirve aquí siempre para ejercer presión sobre el peón dama enemigo o para la defensa del propio peón dama. Por eso, casi siempre resulta desventajoso quitarle la posibilidad de intervenir en la lucha por el centro, por ejemplo, con Cc3, mientras este peón siga en su casilla original c2.

Así, pues, por ejemplo, no es ventajoso jugar, después de las jugadas 1. d4, d5, la jugada 2. Cc3, porque después de 2. ..., Cf6, el blanco ya no tiene la posibilidad de incrementar la presión sobre los pundos d5 y e5. El principiante quizás diga: ¿cuál es la diferencia con respecto a la posición que resulta de las jugadas 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; y que es una de las posiciones iniciales más frecuentes en general?

Comparemos ambas posiciones en los siguientes diagramas:


 En la posición de la izquierda, el punto d5 no es sólo defendido por el caballo, sino también por la dama negra. En la posición de la derecha, el punto e5 sólo es defendido por el caballo, y al realizar el avance d4 interviene también la dama blanca para realizarlo. Resulta interesante que esta diferencia aparentemente insignificante cambie el carácter de la posición por completo. Según se puede demostrar estudiando cualquier libro sobre el Gambito de Dama, depués de las jugadas 1. d4, d5, lo más ventajoso para el blanco es iniciar un ataque inmediato contra la base de la posición central negra por el sacrificio aparente de 2. c4!

2. Obstaculización del avance de d4 por la presión de piezas sobre el punto e4. A 1. ..., Cf6, por ejemplo, después de 2. c4 (como vimos, a 2. Cc3, d5) 2. ..., e6; 3. Cc3. En este punto, el negro puede evitar el avance inmediato de e4 por el bloqueo 3. ..., Ab4, o en caso de 3. Cf3, aumentar la presión contra el punto e4 con 3. ..., b6 y 4. ..., Ab7.


3. Después de 1. d4, el negro puede tolerar el movimiento siguiente blanco de e4, y crearse, a cambio, contraataques por la preparación del avance d5. Para ello, es otra vez preciso realizar la jugada 1. ..., e6 o 1. ..., c6.

4. El negro prescinde del control del punto e4, creándose a cambio otras posibilidades por el avance de e5. Por ejemplo, 1. d4, Cf6; 2. c4, d6; 3. Cf3, Cbd7; 4. Cc3, e5.

5. Ataque inmediato contra el peón dama mediante la jugada 1. ..., c5, hecho posible por las circunstancias de que, después de 2. dxc5, e6, el negro recupera el péon, pues, 3. b4?, a5!; 4. c3?, axb4; 5. cxb4, Df6, etc.

Existe también una fuerte popularidad de aquellos sistemas en los cuales el negro permite la formación de un centro de peones blancos, para luego iniciar un ataque contra el mismo. Algunos teóricos consideran incluso el centro de peones en la mayoría de los casos como débil. Así surgieron sistemas, en los cuales el blanco asume, por propia voluntad, el papel del bando negro, permitiéndole la ocupación del centro para luego sacar provecho de lo expuesto de su posición.

En general, dichos sistemas se caracterizan por una presión de flanco contra las casillas centrales enemigas, por ejemplo, por la jugada de introducción 1. c4 o 1. f4, o bien por la apertura de 1. Cf3 con la subsiguiente 2. c4, 2. b3 o 2. g3.

D) Tiempo, Espacio y Material en la Apertura

Hasta ahora nos hemos familiarizado con dos elementos básicos de la partida de Ajedrez:

1. Con el factor Tiempo (desarrollo de piezas, ganancia y pérdida de tiempo).

2. Con el problema Espacio (lucha por el centro = lucha por el espacio).

El tercer elemento básico es el Material, representado por el número de piezas y su valoración. En la Apertura de la partida se puede observar mejor el alcance de la interdependencia y el valor de cambio de estos elementos básicos. A menudo se puede ganar espacio por una pérdida de tiempo. Por ejemplo, después de:

1. e4, e5; 2. Cf3, Cc3; 3. Ac4, Ac5

la jugada que ya conocemos 4. c3, asegura una ventaja de espacio por el avance de d4, a costa de una pérdida de tiempo.

Por otra parte, el negro ganó en la variante ya citada 1. e4, Cf6; 2. e5, Cd5; 3. c4, Cb6; 4. d4, d6; 5. f4, dxe5; 6. fxe5, Cc6, tiempos de desarrollo al precio de una pérdida de espacio.

Para la Teoría de Aperturas, son muy importantes aquellos sistemas, de los cuales se gana tiempo, espacio o ambos a costa de sacrificios materiales. Estos sistemas se llaman Gambitos. En un gambito, se sacrifica un peón, a veces incluso varios peones o en casos excepcionales una figura, con el fin de acelerar su desarrollo de figuras u ocupar el Centro. Un ejemplo típico de un sacrificio de peón por una ventaja de tiempo, constituye el llamado "Gambito Nórdico":

1. e4, e5; 2. d4, exd4; 3. c3, dxc3; 4. Ac4, cxb2; 5. Ab2 

 Por dos peones, el blanco ganó tres tiempos de desarrollo. En este ejemplo, se puede demostrar con qué método se puede combatir estos sistemas de gambito. El método, ya establecido en su tiempo por Emanuel Lasker, consiste no sólo en compensar en el momento oportuno, por la devolución de los peones, la ventaja de desarrollo del adversario, sino incluso en convertirla a menudo en una ventaja de desarrollo propia. En el presente ejemplo, el negro lo logra sin esfuerzo por las siguientes jugadas:

5. ..., d5!; 6. Axd5, Cf6; 7. Af7+, Rf7; 8. Dxd8, Ab4+; 9. Dd2, Axd2+; 10. Cxd2, c5, por lo cual queda en posición ventajosa por su superioridad en el ala de dama.

Gambitos, cuya meta sólo es obtener una ventaja de desarrollo, han de ser rechazados en general por su no aceptación. Así, pues, el negro consigue en nuestro ejemplo un juego bueno, cuando, después de 3. c3, continúa con 3. ..., d5!, por ejemplo 4. exd5, Cf6, etc.

Más atención requieren los sistemas de gambito, que estriban en una base estratégica más profunda y en los cuales el sacrificio de peón se compensa por una ventaja de espacio. He aquí unos ejemplos:

I) 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ac4, Ac5; 4. b4! (Gambito Evans). Después de la aceptación del sacrificio del péon por 4. ..., Ab4, el blanco juega 5. c3. Con ello no se ganan un tiempo de desarrollo, pero sí un tiempo necesario para dominar el centro y que al mismo tiempo ayuda a desbaratar contraataques de las negras en el centro.

II) 1. e4, e5; 2. f4?! (Gambito de Rey). Después de la respuesta 2. ..., exf4, el blanco ha facilitado, al precio de un peón, el posterior dominio del centro por medio de d4. Pero esta jugada no se puede realizar inmediatamente a causa de la amenaza negra Dh4+.

 III) 1. d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. c5!, d5; b5 (Gambito Blumenfeld). Al aceptar el blanco, después de las jugadas 5. dxe6, fxe6; 6. cxb5, entonces el negro tiene después de 6. ..., d5 una gran superioridad en el centro.

E) La Clasificación de las Aperturas de Ajedrez

Se ha demostrado que la lucha por el Centro puede cobrar formas totalmente distintas, que prestan al sistema de apertura en cuestión su carácter peculiar.

Comparemos dos posiciones, de las cuales una resulta de las jugadas 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ac4, Ac5; 4. d3, Cf6; 5. Cc3, d6; y la segunda que surge después de las jugadas 1. d4, d5; 2. c4, e6; 3. Cc3, Cf6; 4. Ag5, Ae7; 5. e3, Cbd7; 6. Cf3, 0-0.


 A primera vista se observa que la posición de la izquierda da lugar a una impresión abierta. Las líneas están abiertas a todas las piezas y para el desarrollo de las mismas, no hay dificultades especiales. Todas las posiciones, que surgen después de las jugadas 1. e4, e5, tienen características similares. Todos los sistemas de Aperturas que resulten de estas jugadas, se denominan por eso JUEGOS ABIERTOS. En ellos, predomina de forma clarísima la necesidad de un rápido desarrollo de las figuras, y la función de los peones se muestra en la forma más sencilla.

Aperturas que empiezan con la jugada que NO sea 1. e4, se denominan JUEGOS CERRADOS. Aquí suelen destacar, en general, los motivos estratégicos en la lucha por el Centro y la misión de los peones es de mucha más responsabilidad que en los juegos abiertos.

La transición entre ambos grupos la forman los JUEGOS SEMI-ABIERTOS, en los cuales el negro replica a la jugada 1. e4 con una jugada DISTINTA de e5. Esta clasificación es un poco mecánica, pero se ha adoptado de una manera tan amplia, que una modificación no parece oportuna. Ejemplos muy populares son las respuestas negras c5 (Apertura Siciliana) o e6 (Apertura Francesa).  

 

 

 

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